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Dioses Japoneses: La Influencia del Hinduismo en el Lejano Oriente


Desde tiempos inmemoriales, Oriente ha sido un océano espiritual en donde las corrientes de distintas tradiciones se encuentran, dialogan y alquimizan. En ese vasto y sagrado escenario, Japón ocupa un lugar singular: una tierra en donde lo divino se manifiesta en cada montaña, en cada isla y en cada soplo del viento. Allí, el sintoísmo, el culto ancestral a los kami, el taoísmo y las distintas ramas y escuelas budistas reciben a los Dioses hindúes con naturalidad y ferviente devoción, pues comprenden que sus arquetipos y energías místicas condensan algo real y de naturaleza innegable. 

El viaje de las Deidades indias hacia Japón no fue un simple tránsito geográfico; fue un proceso iniciático, una transmutación. Las potencias divinas cruzaron montañas, desiertos y adoptaron nuevas formas sin perder su esencia original. Shiva se volvió Daikokuten, el Guardián Esotérico y Destructor Cósmico, Sarasvati renació como Benzaiten, la Musa de la Elocuencia y Protectora de la Música, Yama, el Legislador y Juez del inframundo se rebautizó como Enma, y el tan querido y dulce Ganesha, el Removedor de Obstáculos, como Kangiten. 

Este sincretismo no se produjo por imposición, sino por resonancia espiritual. Los japoneses reconocieron en aquellos Dioses extranjeros energías que ya intuían en su propio mundo. Por ello, los kami no se sintieron desplazados; al contrario, los Dioses hindú-budistas ampliaron el mapa del mundo invisible, convirtiendo a Japón en un puente entre las vibraciones del subcontinente indio y la sensibilidad espiritual del Lejano Oriente. 

Desde una perspectiva esotérica, este proceso refleja una enseñanza universal: las Deidades son manifestaciones de principios eternos, y cuando un principio es verdadero, trasciende idiomas, culturas y fronteras. Japón acogió a los Dioses de la India porque los reconoció como expresiones válidas de la misma Verdad.

Explorar la influencia del hinduismo en las Deidades japonesas no solo es un ejercicio histórico: es penetrar en el corazón de una tradición viva en donde cada Dios es un portal, cada imagen un símbolo y cada mantra un puente hacia lo divino. Para el estudioso devoto, para el buscador espiritual, esta fusión revela algo profundo: que los dioses viajan, pero lo sagrado permanece. Y en ese viaje de transformación, Japón se convierte en un santuario en donde Oriente entero se refleja en un solo espejo.

En la presente publicación veremos a los principales Dioses indios absorbidos por el panteón japonés, analizando sus funciones, cambios y paralelismos.


Alimentos sāttvicos, rajásicos y tamásicos


Muchos de nuestros problemas de salud (acidez, estrés, insomnio, mala digestión, colesterol alto, hipertensión, diabetes, obesidad, adicciones, irritabilidad, envejecimiento prematuro, problemas dentales, etc.) se deben a un consumo excesivo de alimentos "rajásicos" y "tamásicos".

En las sagradas escrituras indias se nos narra precisamente que todo lo que existe a nuestro alrededor, incluyendo los alimentos, se clasifican de acuerdo a tres tipos de guṇas o cualidades: "sattva" (bondad), "rajas" (pasión) y "tamas" (ignorancia). 

Al interactuar con los distintos alimentos de estos guṇas, cada ser vivo experimenta diferentes estados físicos, mentales y espirituales:


  • Los alimentos sāttvicos son puros, ligeros, naturales y promueven la paz interior, la salud y la claridad mental. Ellos fomentan la longevidad, el equilibrio emocional, la compasión y el pensamiento elevado. Este tipo de alimentos está lleno de prāṇa (energía vital), y facilita el desarrollo espiritual al mantener cuerpo, mente y espíritu en armonía, además de fomentar un organismo saludable.

  • Los alimentos rajásicos excitan los sentidos, estimulan el deseo, la inquietud, el ego y la confusión. Son alimentos que incrementan la actividad mental y física, generando agitación, ansiedad, insatisfacción y apego al mundo material, además de ser causantes de varias dolencias físicas y mentales.

  • Y ya finalmente los alimentos tamásicos embotan totalmente los sentidos, fomentan la pereza, el letargo, las adicciones, la ignorancia y el olvido de lo espiritual, además de esclavizarnos a los placeres más burdos y mecánicos del cuerpo. Al generar densidad y confusión en la mente, dificultan la claridad interior, anulando progresivamente la voluntad de algo trascendental. Por supuesto, los alimentos tamásicos afectan drásticamente a la salud de nuestro organismo en términos físicos, siendo principales culpables de los problemas ya mencionados, como la obesidad, el diabetes,  y problemas dentales y digestivos varios.

Esta clasificación no es meramente simbólica, sino que orienta una forma de vida consciente en donde lo que entra al cuerpo influye directamente en el estado de la mente y del alma. Por eso, dentro de las prácticas espirituales como el bhakti-yoga o el āyurveda, la alimentación es un acto sagrado, y elegir alimentos sāttvicos se considera una forma de purificación y evolución espiritual, evitando así los de naturaleza rajásica y tamásica.

La idea de conocer estas clasificaciones no sólo se debe a la repercusión que tienen en nuestro organismo y en nuestro avance espiritual, sino también en aquello que le ofrecemos a Dios, a Krishna. Como sabemos, todo plato debe prepararse y ofrecerse con devoción, y para ello es esencial que esté compuesto de ingredientes sāttvicos, puros y apropiados para el sacrificio. Krishna acepta únicamente aquello que se le ofrece con amor, pureza y conciencia, por lo tanto, nuestra alimentación se convierte también en una forma de servicio devocional, es decir, bhakti-yoga. 

Elegir alimentos adecuados no es una imposición, sino una herramienta que refina nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro corazón para estar más cerca de lo divino y tener un mejor pasar. 

A continuación se detalla la naturaleza de estos tres gunas.


Parashurāma: El Dios Guerrero y mentor de Kalki, el último Avatar


Nacido como brāhmaṇa (sacerdote) por linaje y formado como kṣatriya (guerrero) por designio divino, Parashurāma ocupa un lugar central dentro del Daśāvatāra, el sistema teológico que identifica a las diez principales encarnaciones (avatāras) del Señor Vishnu. Su figura, a la vez humana y trascendente, representa la intersección entre la autoridad ritual y la función guerrera, ambas concebidas como expresiones del orden cósmico.

Los textos sagrados describen que Parashurāma, enfrentado a la injusticia y a la progresiva degradación del estamento guerrero, emprendió una campaña destinada a restaurar el Dharma y purificar el mundo de aquellos reyes que habían caído en la corrupción, el abuso de poder y el olvido de la ley divina.

De este modo, las escrituras relatan asimismo que, investido con el hacha sagrada otorgada por el Señor Shiva, Parashurāma recorrió las antiguas tierras castigando la soberbia, reequilibrando las fuerzas del mundo y recordando a la humanidad que incluso quienes ostentan el poder están sujetos a la normativa ética y espiritual que rige el cosmos, siendo la manifestación de la justicia divina operando en el plano terrenal.

De acuerdo con la tradición, Parashurāma alcanzó la inmortalidad, condición conocida como "chiranjīvi", “aquel que perdura a través de las eras” o "sabio inmortal". Este estado no corresponde a la inmortalidad propia de las Deidades puramente celestiales, sino a una forma de existencia prolongada en la que, permaneciendo en la Tierra, trasciende el tiempo humano y actúa como testigo perpetuo de los ciclos cósmicos. 

En este marco doctrinal resulta pertinente mencionar el concepto sánscrito de "adhidaivika", que remite a un plano sutil o celestial, inaccesible en términos físicos, en donde residen las divinidades y múltiples seres de naturaleza celestial. Lugares emblemáticos como el Monte Kailāsa, morada del Señor Shiva, o Shambala, suelen ser interpretados como ejemplos de este ámbito trascendente.


Bhakti-Yoga: Identidad, Fundamentos y Sabiduría del Movimiento Hare Krishna


"El hombre poco inteligente no indaga acerca de la vida trascendental; en cambio, pregunta sobre muchos temas que no están directamente relacionados con su existencia eterna. Desde el mismo comienzo de su vida, el ser humano pregunta a su madre, a su padre, maestros, profesores, a los libros y a muchísimas otras fuentes, pero no obtiene la información correcta acerca de su verdadera vida.”

[Bhaktivedanta Swami Prabhupada]


El pasaje anterior expresa una crítica al enfoque superficial o materialista de gran parte de la humanidad, especialmente hacia quienes se centran en temas triviales o temporales [MAYA = ILUSIÓN], sin cuestionarse lo fundamental: la naturaleza trascendental de la existencia.

El conocimiento espiritual proviene de los textos védicos, en los cuales se establecen distintos tipos de etapas y obligaciones que resultan necesarias para alcanzar el propósito espiritual, y así, sacarle el mayor provecho posible a la existencia humana. 

En la presente publicación se nombran y definen los principales prospectos del movimiento Hare Krishna.