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jueves, 15 de julio de 2021

El Hinduismo y el respeto por los animales, la vida y la naturaleza


“El sabio humilde, en virtud del conocimiento verdadero, no hace distinción entre un brahmana erudito, una vaca, un elefante, un perro y un paria.”
[Palabras del Señor Krishna, Bhagavad-gītā 5:18.]

El Señor Krishna nos enseñó a ser amables con todos los seres vivos, sin hacer ningún tipo de diferencia entre especies o castas, ya que en el fondo; Dios también mora dentro de ellas, y todas han sido creadas a partir del mismo principio divino, por lo tanto, no hay diferencia entre un hombre o un animal. 

Desde hace milenios que el Hinduismo lleva abogando y defendiendo el derecho de los animales, y no únicamente por temas éticos, sino que también por las consecuencias kármicas que enfrentamos al dañar o asesinar un animal. 

En esta publicación descubriremos lo que nos dicen las sagradas escrituras hindúes sobre el maltrato y el bienestar animal.



"Aquellas almas nobles que practican la meditación y otras formas de yoga, que siempre se preocupan por todos los seres y que protegen a todos los animales, son las almas que realmente se toman en serio las prácticas espirituales". 
[Átharva-veda]

Los sabios de la antigua India reconocieron la espiritualidad en todas las especies vivientes, llamando a proteger, respetar y valorar la vida de los animales. Este profundo pensamiento también influenció al Budismo, al Jainismo, al Teosofismo, y a muchas otras religiones y corrientes espirituales de Asia.

Respetar la vida animal nos hace evolucionar interna y espiritualmente. Debemos verlos como "hermanos menores" que también están recorriendo la misma senda del Señor, y que además han sido creados y moldeados con los mismos principios físicos y espirituales que nosotros, yaciendo Dios en cada uno de ellos. Por lo tanto, no habría diferencia entre un hombre, una vaca, un elefante o un perro, como menciona el Señor Krishna en el párrafo citado al comienzo de la publicación. Todos los establecimientos educativos y centros de formación deberían impartir asignaturas obligatorias que enseñen a valorar y a respetar a los animales, tal como lo ha hecho la tradición de la India desde hace milenios. 

Esto me recuerda lo que se menciona en uno de los capítulos de la popular novela "Azabache", que nos narra la triste vida de un caballo. En el capítulo 13 podemos leer:

"No existe religión sin amor. La gente puede hablar cuanto quiera sobre su religión, pero si ésta no les enseña a ser buenos con hombres y animales, no será más que un engaño... nada más que un engaño, que no tardará en descubrirse como tal"

Lamentablemente, la vida agitada, materialista y tecnológica en el lado occidental del mundo, nos hace olvidar muchas veces el respeto y la conexión que debemos tener con los animales y la naturaleza. 

"La grandeza de una nación y su progreso moral, pueden ser juzgados según la manera en que tratan a los animales. Yo siento que el progreso espiritual requiere que en algún momento dado, dejemos de matar a nuestras criaturas hermanas para la satisfacción de nuestros deseos corporales". 
[Mahatma Gandhi, sabio hindú]


Llevar un estilo de vida sencillo y no violento nos permite concentrar nuestro tiempo y energía en la autorrealización. En ninguna parte de las escrituras hindúes se ha recomendado el sacrificio de animales o la carne para consumo. De hecho, es exactamente lo contrario: amabilidad con todos los seres vivos, proporcionar el hábitat adecuado para ellos, y minimizar el daño al medio ambiente en nuestro esfuerzo por vivir una vida sana, es lo que se explica claramente.


"Sepa que solo el sabio que nunca daña ninguna forma de vida, ya sean insectos, gusanos, pájaros o plantas, es una persona que busca el verdadero conocimiento".

[Devikalottaram 69]

 

Si uno decide dañar a los animales, corre el riesgo de desarrollar mal karma. El karma puede verse esencialmente como la colección de acciones propias, ya sean buenas o malas, que influirán en nuestra siguiente vida. Entonces, si uno acumula mucho karma negativo, básicamente, nos estaremos haciendo daño a futuro. Del mismo modo, si alguien se comporta de manera adecuada con otros seres vivos, se desarrollará lo contrario: buen karma . 

Uno de los puntos más importantes sobre el karma que hay que saber es que es algo que no se puede borrar; es decir, si has desarrollado mucho mal karma, la única forma de asegurarte de una vida mejor es realizando actos que promuevan el buen karma, junto con la entrega devocional y otros elementos que lo ayudan a enmendar. 

De hecho, el trato adecuado de los animales se considera fundamental si se desea lograr el objetivo final de "Mokṣa" (liberación del alma), o, al menos, garantizar una vida mejor en el futuro. 

Durante siglos y milenios, muchos animales que residen en el continente asiático se han visto beneficiados por el sistema de creencias hindúes. Por ejemplo, llama la atención que las vacas transiten libremente y con total tranquilidad a través de las calles indias, sin que ninguna persona tenga la más mínima intención de robarlas o comerlas. Los perros por su parte también son venerados, teniendo su propio festival en donde son elogiados y atendidos. 

La mayoría de los templos en la India son famosos por permitir el ingreso y el tránsito de animales en sus instalaciones, como ratas, serpientes, gallos, monos, vacas, perros, toros, burros, caballos, etc. Las autoridades del templo y los devotos no les hacen daño ni los ahuyentan, al contrario, conviven armónicamente con ellos. Incluso muchas veces los alimentos entregados como ofrendas a los Dioses se distribuye entre los animales del área. El hecho de alimentar, proteger o adoptar animales también se considera como un acto de adoración y buen karma, y los templos también sirven como refugio.


Ninguna otra religión en el mundo promueve y predica la tolerancia, el respeto y la convivencia con los animales como lo hace el hinduismo, que además tampoco cae en el "especismo"; un ratón, una serpiente o una vaca, son igual de apreciables y queribles que un perro o un gato. Son los humanos, en su triste complejo de superioridad, quienes piensan que existen criaturas despreciables o indignas, y esa es nuestra ignorancia, sobre todo en el lado Occidental del mundo. 

"Cometer asesinato o causar dolor a alguien, ya sea en pensamiento, palabra o hecho, de forma leve o severa, o realizar cualquier tipo de acto que no esté autorizado por los Vedas: es violencia. Bajo la inspiración de la benevolencia (kṣamā), el hombre debe comportarse con todas las criaturas vivientes, ya sea en pensamiento, palabra o acción; de la misma forma en que le gustaría ser tratado. Una mente dedicada a servir a la humanidad lo mejor que pueda, llegará a establecer la benevolencia, cuya importancia es confirmada por aquellos que conocen los Vedas. "
[Jabala Darshana Upaniṣad 1.7 - 1.8]

En el siguiente link se adjuntan algunas citas y estudios sobre las repercusiones kármicas de asesinar a otros seres vivos:


Esto se debe a que la espiritualidad no se limita a la forma humana y que, en última instancia, el cuerpo externo es únicamente el alojamiento temporal del alma. 

Los Vedas, el Bhagavad-gītā, y otros textos sagrados nos dicen que el alma transmigra de cuerpo en cuerpo, y de especie en especie, hasta que finalmente alcanza la forma humana, dotada de razón y capacidad para indagar en la Verdad Absoluta. Ejerciendo esa prerrogativa, uno puede terminar el ciclo de repetidos nacimientos y muertes cuando se dedica al servicio devocional del Señor, ya que esto logra purificar el karma negativo de nuestras vidas, siendo vital para romper las cadenas del "Saṃsāra" (eternos ciclos de nacimiento, muerte y reencarnación). Cuando esto ocurre, el individuo alcanza el ya mencionado estado de Mokṣa, en donde la persona trasciende la vida física para así poder disfrutar de una vida eterna en el Reino Celestial: Vaikuṇṭha. 

En el Bhagavad-Gītā, el Señor Krishna dice: 


“Todos los planetas del mundo material, ya sean los más elevados o los más bajos, son lugares de miseria en los que se producen repetidos ciclos de nacimiento y muerte. Pero quien llega a Mi morada, [Vaikuṇṭha], ¡oh, hijo de Kunti, nunca vuelve a nacer! ”.


Por lo tanto, los animales también tienen alma; ellos reencarnan al igual que nosotros, pudiendo incluso llegar a tomar la forma de un ser humano.

La única diferencia que podría existir entre un hombre y un animal, es que el primero tiene la capacidad y el raciocinio suficiente como para dedicarse a recorrer voluntariamente la senda del Dharma, y así, en consecuencia, poder trascender la vida física y llegar a Dios. 

Es por ello que se considera que el ser humano es el último eslabón de la cadena evolutiva espiritual, que a grandes rasgos se clasifica en base a una progresión de conciencia que logra obtener cada especie en vida. 

A continuación adjunto una lista simplificada de ello, en donde los animales acuáticos conforman el nivel más bajo, y el ser humano el más alto:


1. Animales acuáticos

2. Plantas

3. Reptiles e insectos

4. Aves

5. Mamíferos

6. Humanos 


Cuando una criatura viviente fallece, toma otro cuerpo según el nivel de conciencia obtenido en vida. Uno básicamente obtiene el cuerpo que se merece; aquel que mejor se adapta a nuestra comprensión de la vida y sus respectivas lecciones. En el Bhagavad-Gītā leemos:


"La conciencia de uno en el momento de la muerte, determina el tipo de cuerpo de uno en la próxima vida". 

 

Cualquier animal podría reencarnar en un ser humano. Y de la misma forma, cualquier ser humano podría reencarnarse en un animal o en una planta, pero esto se considera un retroceso espiritual, y no un avance. El budismo también comparte esta cosmovisión, puesto que el hecho de reencarnar en un animal nos aleja de nuestra meta de trascender. Incluso, ellos lo clasifican como un "castigo".

Sin embargo, que los animales se consideren inferiores en aspectos espirituales no quiere decir que sean criaturas inferiores a nosotros. 

El Hinduismo pone énfasis en la creencia de que Dios está presente en todos y cada uno de los organismos que componen el universo material, lo cual incluye a seres humanos, animales, e incluso elementos abióticos, como el agua, el sol, las piedras, los ríos, el viento, el fuego, etc.

Y la siguiente pintura expresa perfectamente lo mencionado, ya que vemos a Dios en el corazón de cada criatura; en los hombres, en los perros, en los tigres, en las aves, en los peces, etc.:


Por lo mismo el Señor dice:

"Soy la Superalma, oh Arjuna, asentada en los corazones de todas las entidades vivientes. Soy el principio, el medio y el final de todos los seres".
[Bhagavad-gītā 10.20]


Para una compresión más exhaustiva sobre la cosmovisión de que el Señor mora dentro de todos nosotros, explicaré lo siguiente:

Cuando el Señor Viṣhṇu emergió del caos primitivo para crear el Universo, tomó la forma de un Dios celestial y primigenio denominado "Mahā-Viṣhṇu". Mahā-Viṣhṇu se haya en un profundo y constante estado de sueño, el cual le permite expandir su mente a niveles creativos inconmensurables. En un momento dado, Mahā-Viṣhṇu soñó con crear el universo físico, y en ese instante brotó una flor de loto de su ombligo de la cual emanó una energía llamada "Púrusha", que luego concebió a los primeros principios de la materia; "Prakriti". La mezcla de Púrusha y Prakriti formó una especie de "huevo dorado" denominado "Hiranyagarbha", en donde todo el potencial creativo de Mahā-Viṣhṇu (energía, tiempo y materia) estaban siendo fecundados en su interior. La eclosión del huevo generó una explosión inmensa que terminó creando cientos y miles de universos materiales, entre ellos el que nosotros habitamos. Cuando un universo es creado, Vishnu se expande y se manifiesta con otra forma divina denominada; "Kṣīrodakaśāyī-Viṣṇu", el cual se encarga de entrar en cada átomo del mundo físico para dotarlo con gracia y energía divina. Esto significa que todos los cuerpos y objetos materiales del universo, desde los más pequeños a los más grandes; están hechos por el mismo principio divino, yaciendo Dios en todos y cada uno de ellos, puesto que impregna a cada átomo de la creación. Gracias a Kṣīrodakaśāyī-Viṣṇu los seres vivos, sean humanos o animales, disponen de una partícula divina llamada "Paramātmā", que se traduce como "alma", nuestro vehículo espiritual con el que podemos entrar a planos superiores de conciencia, y la cual hace posible la reencarnación. De hecho, el nombre "Vishnu" significa "Todo Penetrante" o "El que todo impregna", en sánscrito, haciendo referencia a que el Señor es la fuente original de creación (Mahā-Viṣhṇu), de vida (Kṣīrodakaśāyī Vishnu) y de mantención (Garbhodakaśāyī), y que Él yace dentro de todos los objetos y seres vivos.

Con esta explicación podemos comprender la causa por la cual los hindúes consideran que tanto animales como hombres son dignos de respeto e igualdad, ya que todos estamos hechos por la misma energía y materia, yaciendo Dios en todos, sin excepción.

El Sātvata-tantra resume lo anterior, diciendo: 

"Viṣṇos tu trīṇi rūpāṇi puruṣākhyāny atho viduḥ ekaṁ tu mahataḥ sraṣṭṛ dvitīyaṁ tv aṇḍa-saṁsthitam tṛtīyaṁ sarva-bhūta-sthaṁ tāni jñātvā vimucyate". Que significa:


"Para llevar a cabo la creación material, la expansión plenaria del Señor Kṛṣṇa adopta la forma de tres Viṣṇus. El primero de ellos, Mahā-Viṣṇu, crea la energía material total, conocida como el mahat-tattva. El segundo, Garbhodakaśāyī Viṣṇu, entra en todos los universos para crear diversidades en cada uno de ellos. El tercero, Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, se difunde en todos los universos, en forma de la Superalma omnipresente, y se conoce como Paramātmā. Él está presente incluso dentro de los átomos. Todo aquel que conozca estos tres Viṣṇus, se puede liberar del enredo material" 

 

Debido a lo anterior es que la palabra "Namasté", el principal saludo entre los hindúes, significa "me inclino ante ti", o en un contexto diferente "honro a la divinidad dentro ti que también está en mí", ya que etimológicamente, Namasté proviene del sánscrito "namaḥ", que significa "reverencia", y "te", que signfica "para ti", y generalmente se acompaña por el gesto "Anjali Mudra", que es cuando se juntan las palmas frente al pecho, con los dedos mirando hacia arriba. La palabra Anjali se traduce como "ofrenda divina", lo cual refuerza el hecho de saludar al Dios interno que mora en todos nosotros.

"Además, ¡oh, Arjuna!, Yo soy la semilla generadora de todas las existencias. No hay ningún ser, móvil o inmóvil, que pueda existir sin Mí. ¡Oh, poderoso conquistador de los enemigos!, Mis manifestaciones divinas no tienen fin. Lo que te he dicho no es más que un simple indicio de Mis infinitas opulencias. Has de saber que todas las creaciones opulentas, hermosas y gloriosas brotan tan solo de una chispa de Mi esplendor. Pero, ¿qué necesidad hay, Arjuna, de todo este conocimiento detallado? Con un solo fragmento de Mí mismo, Yo me hago omnipresente en todo este universo y lo sostengo".
[Bhagavad-gītā 10. 39 - 42]


El mismo Señor Krishna, quien fue un humilde pastor de ovejas y vacas, nos enseñó a tratar a todos los demás seres vivos como amigos. Por su parte, el Señor Shiva también llegó a ser benevolente y respetuoso con ellos, e incluso le otorgó Mokṣa a una araña, a una serpiente y a un elefante, y le dio su bendición a monos y vacas. Además, Shiva tiene dos encarnaciones o manifestaciones que se caracterizan por estos atributos: Paśupati, "El Señor de todos los animales", y Bhairava, el "Señor de los perros". Y no está demás decir que son muchos los Dioses que tienen su correspondiente animal sagrado, como Pārvatī y los tigres; Lakṣmī y los elefantes y los búhos; Shiva los toros y las cobras; Brahmā los cisnes; Karttikeya y los pavos reales; Krishna y las vacas, así como Dioses que se manifiestan con la forma de un animal, como Ganesha (elefante), Hanumān (mono), Narasiṃha (león), Varāha (jabalí) o Hayagriva (caballo). Y si bien toda asociación de estos animales con los Dioses tiene un profundo y muy complejo significado esotérico y espiritual; lo cierto es que se consideran sagrados, incluso tienen templos y festivales de honor.

Por otro lado, comer carne también implica una violencia indirecta e innecesaria hacia los animales, por lo que cualquier persona que se mantenga fiel a dicho hábito, estará generando karma negativo.

Pero mucho cuidado: el hinduismo no es una religión dogmática que imponga creencias, leyes, obligaciones, preceptos, profetas o mandamientos. Al contrario, entrega pautas y guías filosóficas, espirituales y morales para poder llevar una vida armónica, y dependerá exclusivamente de nosotros si queremos tomarlas o no. Es por ello que no existe el concepto de "prohibición" o "proscripción" en el hinduismo. Nuestras escrituras siempre usan términos como "preferible" y "evitable". Así que el vegetarianismo es preferible y el consumo de carne es evitable, dado a todo lo anteriormente expuesto. La mayoría de los templos hindúes son administrados por sacerdotes vegetarianos que consideran que el consumo de carne es evitable. 


"Aquellos que han jurado complacer los sentidos no pueden comprender la conclusión confidencial del conocimiento védico como Yo lo expliqué. Disfrutando de la violencia, matan cruelmente animales inocentes en sacrificio para su propia complacencia de los sentidos"

[Śrīmad-Bhāgavatam 11.21.29-30] 


Además, las sagradas escrituras nos dicen que los animales que hayan sido asesinados por el hombre, independientemente del motivo; reencarnarán inmediatamente en otro ser humano, y lo peor, es que conservarán sus rasgos salvajes y primitivos, al no haber alcanzado un mayor grado de conciencia, lo cual contribuirá a la violencia y al caos de nuestra sociedad; ¿por qué? Porque nacerán como hombres violentos, salvajes e iracundos. 

Hoy en día, nuestro planeta Tierra no solo está sufriendo los terribles efectos de una sobrepoblación desmedida, sino que también está atravesando una era en donde la moral y la ética se ha desvirtuado, corrompido y degenerado por completo. Parte de esto, se debe a que el ser humano lleva siglos asesinando a los animales inescrupulosamente para diversos propósitos. Y esto no solo aplica para animales de consumo como ganado o peces, sino que también a insectos y toda clase de criatura viva.

"Aquellas personas que ignoran los principios religiosos reales, pero que se consideran completamente piadosas, y sin escrúpulos cometen violencia contra animales inocentes que confían plenamente en ellos. En sus próximas vidas, esas personas pecadoras serán devoradas por las mismas criaturas que han matado en este mundo".
[Śrīmad-Bhāgavatam 11.5.14]

"El gran santo Nārada dijo: 'Oh, gobernante de los ciudadanos, mi querido rey, por favor mira en el cielo a estos animales que has sacrificado sin compasión y sin misericordia en la arena de los sacrificios. Todos estos animales esperan tu muerte para vengar las heridas que les has infligido. Después de tu muerte, te perforarán el cuerpo con furia como con cuernos de hierro".
[Śrīmad-Bhāgavatam 4.25.7-8]


En la literatura védica se establece claramente que las personas que matan animales inocentes sin duda serán asesinados en la próxima vida mediante un proceso similar, y que los animales reencarnarán como seres humanos primitivos que contribuirán a la degeneración del orden y la moral.  

Ahora me gustaría adjuntar las palabras de la maestra teósofa; Helena Petrovna Blavatsky, quien fue una eminencia en el campo del esoterismo, la espiritualidad, y muchas otras corrientes filosóficas, puesto que dedicó su vida completa al estudio de estas áreas. Con respecto al maltrato animal Blavatsky dice:

"El genuino amor desinteresado y combinado con la voluntad, es en sí mismo un “poder”, y aquellos que aman a los animales debieran de mostrar ese afecto de una manera más eficiente que cubrir a sus mascotas con adornos para luego enviarlas a aullar y hacer el espectáculo en exhibiciones y concursos comerciales. Aunque este escrito es un débil intento (pues uno más elaborado requeriría de varios volúmenes), el presente ensayo pretende convencer a la gente de la gran criminalidad que cometen los hombres al quitarle la vida a los animales, particularmente cuando lo hacen por diversión y por la vivisección. Son muchas las 'supersticiones religiosas orientales' que a menudo las naciones occidentales tildan de 'anticuadas', y las desprecian como si se trataran de 'estupideces'. Pero ninguna ha sido tan objeto de burla y prácticamente considerada una provocación, como es el gran respeto que los Orientales muestran por la vida animal. Los europeos constituimos naciones de bárbaros civilizados, y son pocos los milenios que nos separan de nuestros ancestros cavernícolas que succionaban la sangre y la médula de los huesos crudos. Por lo tanto es natural que aquellos que arrebatan vidas humanas tan a menudo y frívolamente en sus guerras perversas, menosprecien por completo las agonías mortales de los animales y sacrifiquen diariamente millones de vidas inocentes e inofensivas. Y tampoco es un asunto de gran preocupación que el rudo europeo se mofe del gentil hindú, el cual se horroriza al mínimo pensamiento de matar a una vaca, y que el europeo también se rehúse simpatizar con los budistas o los jainas en su respeto que tienen por la vida de cada criatura sintiente. La pesca y la cacería, las cuales son consideradas por muchos occidentales como las más fascinantes actividades de entretenimiento de la vida civilizada; son consideradas entre las más objetables desde el punto de vista de la filosofía oculta y las más pecaminosas actividades para los ojos de los seguidores de esos sistemas religiosos, que son la herencia directa de la Doctrina Esotérica, me refiero al hinduismo y el budismo. Con todo eso, ¿no hay acaso alguna buena razón para que los adherentes de estas dos religiones (que son las más antiguas del mundo) vean a los animales –del más grande cuadrúpedo al insecto infinitesimalmente más pequeño– como sus hermanos menores, sin importar cuán estúpida parezca esa idea para un europeo?"
"Todos los sistemas filosóficos orientales desde la antigüedad (hindúes, egipcios, chinos y finalmente el budismo que es el más puro y noble de todos los sistemas éticos existentes), inculcan la gentileza y la protección hacia cada criatura viviente, desde las terrestres hasta las aves, incluyendo a las más raras y a los reptiles. En cambio nuestra religión occidental se mantiene en su aislamiento, como un mausoleo hacia el egoísmo más gigantesco concebido alguna vez por el cerebro humano, ya que no menciona ni una sola palabra a favor o por la protección de los animales. Todo lo contrario. La teología católica destaca una frase en el capítulo de la creación y la interpreta como si fuera una prueba de que los animales fueron creados para servir al hombre. En consecuencia, la matanza deportiva se ha convertido para los occidentales en una de las diversiones más populares. Y bajo ese pretexto tenemos a millones de pobres e inocentes pájaros heridos, torturados y asesinados cada otoño en todos los países cristianos para la recreación humana. Y de ese concepto yace también seguido la crueldad que tienen los hombres hacia el potro y hacia el novillo, como lo muestra la ingratitud con la que los hombres tratan a estos animales después de años de trabajo duro y la indiferencia brutal de su destino cuando su edad ya no les permite seguirlos explotando. En cualquier país occidental en el que estuve, percibí el asesinato de animales por diversión y su inútil aniquilación. En la antigua Esparta, nación cuyos ciudadanos estaban completamente ajenos a los sentimientos humanos; cuando alguien era acusado de torturar a un animal por diversión, era ejecutado de la misma manera como aquel cuya naturaleza era tan malvada que no se le podía permitir continuar viviendo. Pero en el Occidente 'civilizado que progresa rápidamente en todo salvo en las virtudes cristianas, el poder permanece como sinónimo de derecho. La práctica cruel y completamente inútil de disparar a aves y animales por mero deporte, en ninguna otra parte se lleva a cabo con más fervor como en la Inglaterra protestante, donde siguen las piadosas enseñanzas de Cristo. La evolución comienza a moldear las futuras humanidades dentro de las más bajas escalas del ser. De esta forma, al matar a un animal, o incluso a un insecto, frustramos el progreso de una entidad hacia su meta final en la naturaleza que es el ser humano. Por lo tanto esto no sólo retarda la evolución de esa entidad, sino que también detiene aquélla de la próxima raza humana más perfecta por venir. Realmente cuando el mundo se convenza de que los animales son criaturas sensibles como nosotros, la vivisección y otras torturas diariamente infligidas a esas pobres criaturas, bajo la presión pública y amenazas de la sociedad en general, forzará a todos los gobiernos a poner fin a esas prácticas barbáricas y vergonzosas".

 

Las palabras citadas de Helena Blavatsky, fueron extraídas de sus siguientes obras:

  • ¿Tienen Alma los animales?, revista "Theosophist" de Enero, Febrero y Marzo de 1886.
  • ¿Por Qué Sufren Los Animales?, revista "Lucifer", Mayo de 1888.

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