> Hinduismo Sagrado: Sūrya (सूर्य): Dios del Sol

sábado, 26 de marzo de 2022

Sūrya (सूर्य): Dios del Sol


Sūrya es el Dios Solar dentro de la religión hindú. Se le adora con particular reverencia bajo nombres como "Dina-Kara" (Creador del día), "Graharāja" (Rey de las constelaciones), "Vivaswat" (El Radiante), o "Savitṛ" (Impulsor del Mundo). En el subcontinente indio, el culto al sol se ha practicado desde el período proto védico, y desde entonces; se ha conservado hasta nuestros días, siendo Sūrya uno de los Dioses más antiguos y populares de la religión. 

Sūrya otorga conocimiento, iluminación mental, rectitud, y es ampliamente invocado por su capacidad de disipar la ignorancia, el miedo y la oscuridad. También se le considera el ojo celestial de los Dioses, y por ello, se le denomina "Dios del Destino" o "Testigo de la existencia": Él sabe todo lo que ocurre en nuestro planeta y el cosmos. 

Sūrya es el espíritu supremo que a través de su gracia impregna el universo e irradia lo más íntimo del alma.




Sūrya es venerado como el corazón espiritual del mundo, y el gran responsable de la preservación y supervivencia de todos los seres vivos. Como tal, Sūrya se encuentra estrechamente asociado con la buena salud, espiritualidad, destrucción de barreras, iluminación, sabiduría, y abundancia. También se le adora por su rol como Señor de los cultivos y la fertilidad. Sūrya revitaliza el cuerpo y ofrece energía vivificante, siendo quien nutre y sostiene la existencia.




En sánscrito, "Sūrya" significa literalmente "Sol", y se le representa montando un carro de oro tirado por siete caballos, o bien, por un sólo caballo pero con siete cabezas. 

Esta representación iconográfica, y en particular la asociación del Dios Solar con el número siete, responde a un mensaje esotérico muy importante. 

Primero, siete son los puntos energéticos que se distribuyen y concentran a lo largo de la columna vertebral, los "chakras", que se encargan de mantener un correcto funcionamiento fisiológico del organismo, y también, de estimular las facultades espirituales de la psique. Los siete chakras provienen como una extensión del cuerpo etéreo, y se comunican e interconectan entre sí a través de los "nāḍīs", que son canales etéricos por donde fluye la energía, destacando tres; sushumna, ida y pingala. A saber, los siete chakras son: Mūladhara, Svadhishthana, Maṇipūra, Anahata, Vishuddha, Ājñā y Sahasrāra.




Desde tiempos inmemoriales se dice que el sol alimenta el despertar de los chakras, y que las visualizaciones de luz sirven para estimular cada punto energético. De igual modo, en la disciplina de los āsanas y el hatha yoga, existe la postura de "Sūria namaskār", que se traduce como "saludo a Sūrya" o "saludo al Dios del Sol". Este ejercicio incorpora la realización de una secuencia de āsanas (posturas, doce en total) con el fin de estimular la energía y de condicionar el cuerpo con flexibilidad y fuerza. 

Sūrya se ve como un propulsor dinámico que maneja el flujo de energía pránica por el sushumna, que envuelve la columna vertebral y atraviesa los chakras. En efecto, Sūrya mueve la energía que se encuentra en nuestro interior, haciendo que pueda circular a través de los nāḍīs y la kundalini. Por ende, la secuencia de Sūria namaskār siempre es practicada al inicio de cualquier sesión de āsanas o hatha yoga.




[Nota: Traducción de la imagen:

"Beneficios del Sūrya Namaskar:

- Fortalece el cuerpo
- Ayuda a combatir el insomnio
- Mejora la postura
- Mejora la tonicidad muscular
- Mejora la función de los órganos internos
- Ayuda a relajar la mente
- Mejora la flexibilidad
- Ayuda a quemar el exceso de grasa
- Ayuda a enfocar la mente
- Mejora la circulación sanguínea"]

Y por otro lado, tenemos la doctrina de los "siete rayos del Sol", que también se relacionan con las siete lenguas de fuego del Dios Agni, y con el fluido astral del Dios Vishnu. Exotéricamente, los siete rayos del Sol se encargan de suministrarle calor a los cuerpos celestes del universo. Ellos son: Sushumna, Harikeśa, Viśwakarman, Viśwakárya, Sampadvasu, Arvavasu y Swaráj. Esotéricamente, los siete rayos del Sol representan la energía que emana de los siete centros de fuerza en el Logos, o dicho de otro modo; emanaciones primordiales conscientes de la conciencia logoica. Ningún objeto puede existir sin la presencia de cada una de estas siete fuerzas, las cuales, poseen su propia frecuencia o cualidad.

Ambos mensajes indican que Sūrya es la fuente primordial de vida, y que se encarga de hacer fluir la configuración básica de la existencia, tanto a nivel material como espiritual.




Los antiguos sabios entendían que el sol se encuentra prácticamente en todo lo que vemos, comemos, bebemos y respiramos. Entonces, si aprendemos a "digerir" este sol para internalizarlo y convertirlo en parte de nuestro sistema, armonizando con la naturaleza y su esencia divina, entonces, recién allí, estaremos beneficiándonos de sus verdaderas propiedades. Y esa es una de las intenciones del Hinduismo; conectar con todas estas energías divinas que nos rodean.


El Señor Sūrya tiene 4 brazos, los cuales representan el dominio cuatridimensional del espacio-tiempo, en el que tienen lugar todas las manifestaciones de lo Divino. En una de sus manos porta un "Sudarshana Chakra" o "disco giratorio", un arma tan poderosa que es capaz de aniquilar el universo mismo. Sin embargo, Sūrya siempre luce tranquilo y sereno, puesto que solo una mente controlada y disciplinada puede ser capaz de poseer dicho poder sin corromperse. En otra de sus manos, el Señor lleva una "shankha", que se traduce como "caracola" o "conchita de mar". Este artefacto simboliza el sonido sagrado del "om", que dio origen a toda la existencia, y que también se asocia con el agua, el primero de los elementos. Finalmente, el último objeto que Surya porta, es una flor de loto; símbolo de pureza y rectitud, y cuya alegoría nos transmite la idea de que no debemos contaminarnos con el ambiente turbio que nos rodea. Recordemos que el loto emerge desde las profundidades del agua estancada, y a pesar del entorno sucio en el que nace y crece; jamás se ensucia. Esto simboliza virtud y santidad. De igual modo, el loto se cierra por la noche, tomando la forma de un capullo, pero luego se abre al amanecer cuando siente la luz del sol brillando encima. Su cuarta mano siempre permanece libre, puesto que con ella realiza el mudrā "abhaya", que transmite serenidad, alivio y  protección para sus devotos. 



El auriga de Sūrya, es decir, el jinete que conduce su carro celestial, es el Señor Aruṇa (अरुण), hermano de Garuda y Dios del amanecer. Otros también lo interpretan como una de sus manifestaciones.

Su día sagrado es el Domingo.




Algunos epítetos importantes del Señor, son:

- Dina-Kara o Divānātha: Creador del día
- Graharāja: Rey de las constelaciones
- Vivaswat: El Radiante
- Savitṛ: Impulsor del Mundo
- Karma-Saksh: Testigo de todo acontecimiento
- Savitar: Vivificante
- Bhaskara: Hacedor de luz
- Lokacaksuh: Ojo del mundo
- Sahasrakiraṇa: El de mil rayos

Sūrya tiene dos hijos, los cuales juegan un rol muy importante dentro del funcionamiento del universo, tanto a nivel exotérico como esotérico; Yama y Shani.

Yama es el Dios de la Muerte y la Justicia, quien se encarga de enjuiciar a todos los fallecidos con el fin de castigarlos o recompensarlos según el fruto de sus propios actos. Yama rige los planetas infernales, como por ejemplo, el "Naraka", un plano de tortura y castigo destinado a las personas que fueron pecadoras en vida. Sin embargo, esto no convierte a Yama en un Dios cruel o malvado, al contrario; en Él descansa la sabiduría de todas las épocas, junto con todo lo que es bueno y todo lo que es malo. En Yama no hay parcialidad ni maldad, ya que simplemente aplica el castigo correspondiente para cada ser humano según dictamine su propio karma. Por ello se le conoce como "Dharmaraj", es decir, "Rey del Dharma" o "Rey de la rectitud y la virtud eterna", y los devotos lo adoran con el fin de reducir el mal karma en vida.

Todo lo anterior se explicó de manera detallada y profunda en una publicación anterior, la cual aquí adjunto:


Por su parte, Shani es una Deidad que rige el planeta Saturno, y como tal, se considera desfavorable por causar grandes pérdidas, siendo un Dios muy temido producto de su mala influencia astrológica. Sin embargo, al igual que Yama, Shani es un Dios que enjuicia de acuerdo a nuestros propios actos, pudiendo castigar a los malvados, o bien, recompensar a los rectos. La diferencia con Yama, es que Shani aplica sus tormentos o recompensas en vida. Por lo tanto, se le conoce al mismo tiempo como un Dios tremendamente benévolo, o tremendamente severo. 

El objetivo de Shani en los seres humanos, es recodarnos el verdadero propósito de nuestras vidas. Cuando alguien se desvía del verdadero camino trascendental; Shani lo castiga para recordarle su condición como ser mortal. Y cuando alguien cumple con la ley de la naturaleza y no odia ni envidia a otras criaturas, obtiene las bendiciones de la felicidad y la abundancia.

Ambos hermanos funcionan como jueces, pero cabe recalcar nuevamente que también elogian a aquellos que siempre se entregan al buen Karma, incluso en la adversidad. Ellos comprueban la elegibilidad de la gente de la tierra para la posición más alta en el cosmos, pero aveces, les crean una situación adversa en sus vidas para juzgar su reacción ante ella. Es por ello que a diferencia de otros Dioses, tanto Shani como Yama son retratados de manera terrorífica, puesto que nadie puede escapar de su propio karma.




Por su parte, en la astrología india, Sūrya también juega un papel preponderante, puesto que es el sol quien va creando la intersección de la esfera celeste con el plano eclíptico geométrico, trazando así un ruta que se denomina "movimiento aparente del Sol", en el cual, pareciera que este astro atraviesa las constelaciones del zodiaco, que se define como un cinturón de 360° compuesto por 12 constelaciones diferentes de 30° cada una. Esto hace que el movimiento, los grados y la posición del sol provoquen diferentes efectos en cada uno de las constelaciones, y en consiguiente, en nuestro planeta. Esto corresponde a las enseñanzas hindúes sobre "Navagraha".

Las constelaciones que principalmente se relacionan con el Dios Sūrya, son  Siṃha (Leo), Kṛttikā (Pléyades), Uttarashada (que toma partes de Libra, Sagitario y Capricornio) y Uttaraphalguni (Beta-Leonis). Los astros que ejercen una influencia positiva en conjunción con el Sol, son Mercurio, Marte, Júpiter, la Luna, y Kenu (nodo lunar del sur). Por el contrario, los astros que ejercen una influencia negativa con el Sol, son Saturno, Venus y Rahu (el nodo lunar del norte). El estudio minucioso de las conjunciones del Sol con los astros y las constelaciones, permite desentrañar muchos acontecimientos de la vida, el entorno, la personalidad y el destino de cada criatura viva. Esta es una manera que tienen los Dioses de comunicarse. 

Sūrya es un Dios muy misericordioso y benevolente, y se recomienda su veneración para contrarrestar las malas influencias astrológicas, inclusive la de su propio hijo Shani.




Algunos de los mantras más importantes y poderosos que los devotos recitan para encomendarse a Sūrya y solicitar su bendición, son los siguientes:

"ऊँ आदित्याय विदमहे दिवाकराय धीमहि तन्नो सूर्यः प्रचोदयत।।"

Transliteración:

"Om Adityaya Vidmahe Divakarai Dheemah Tanno Surya: Prachodayat"

Traducción:

"Om. Medito en el Dios Solar. Oh, creador del día;
dame inteligencia, y permite que Tu luz ilumine mi mente".


Otro:

"नमः सूर्याय शान्ताय सर्वरोग निवारिणे आयु ररोग्य 
मैस्वैर्यं देहि देवः जगत्पते ॥"

Transliteración:

"Namah Suryaya Shantaya Sarvaroga Nivaarine Ayu rarogya maisvairyam dehi devah jagatpate ॥"

Traducción:

"¡Oh! Señor Sūrya, soberano del universo, eres el eliminador de todas las enfermedades, el depositario de la paz. Me inclino ante ti como devoto para solicitar vida, salud y prosperidad".


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