> Hinduismo Sagrado: noviembre 2025

Alimentos sāttvicos, rajásicos y tamásicos


Muchos de nuestros problemas de salud (acidez, estrés, insomnio, mala digestión, colesterol alto, hipertensión, diabetes, obesidad, adicciones, irritabilidad, envejecimiento prematuro, problemas dentales, etc.) se deben a un consumo excesivo de alimentos "rajásicos" y "tamásicos".

En las sagradas escrituras indias se nos narra precisamente que todo lo que existe a nuestro alrededor, incluyendo los alimentos, se clasifican de acuerdo a tres tipos de guṇas o cualidades: "sattva" (bondad), "rajas" (pasión) y "tamas" (ignorancia). 

Al interactuar con los distintos alimentos de estos guṇas, cada ser vivo experimenta diferentes estados físicos, mentales y espirituales:


  • Los alimentos sāttvicos son puros, ligeros, naturales y promueven la paz interior, la salud y la claridad mental. Ellos fomentan la longevidad, el equilibrio emocional, la compasión y el pensamiento elevado. Este tipo de alimentos está lleno de prāṇa (energía vital), y facilita el desarrollo espiritual al mantener cuerpo, mente y espíritu en armonía, además de fomentar un organismo saludable.

  • Los alimentos rajásicos excitan los sentidos, estimulan el deseo, la inquietud, el ego y la confusión. Son alimentos que incrementan la actividad mental y física, generando agitación, ansiedad, insatisfacción y apego al mundo material, además de ser causantes de varias dolencias físicas y mentales.

  • Y ya finalmente los alimentos tamásicos embotan totalmente los sentidos, fomentan la pereza, el letargo, las adicciones, la ignorancia y el olvido de lo espiritual, además de esclavizarnos a los placeres más burdos y mecánicos del cuerpo. Al generar densidad y confusión en la mente, dificultan la claridad interior, anulando progresivamente la voluntad de algo trascendental. Por supuesto, los alimentos tamásicos afectan drásticamente a la salud de nuestro organismo en términos físicos, siendo principales culpables de los problemas ya mencionados, como la obesidad, el diabetes,  y problemas dentales y digestivos varios.

Esta clasificación no es meramente simbólica, sino que orienta una forma de vida consciente en donde lo que entra al cuerpo influye directamente en el estado de la mente y del alma. Por eso, dentro de las prácticas espirituales como el bhakti-yoga o el āyurveda, la alimentación es un acto sagrado, y elegir alimentos sāttvicos se considera una forma de purificación y evolución espiritual, evitando así los de naturaleza rajásica y tamásica.

La idea de conocer estas clasificaciones no sólo se debe a la repercusión que tienen en nuestro organismo y en nuestro avance espiritual, sino también en aquello que le ofrecemos a Dios, a Krishna. Como sabemos, todo plato debe prepararse y ofrecerse con devoción, y para ello es esencial que esté compuesto de ingredientes sāttvicos, puros y apropiados para el sacrificio. Krishna acepta únicamente aquello que se le ofrece con amor, pureza y conciencia, por lo tanto, nuestra alimentación se convierte también en una forma de servicio devocional, es decir, bhakti-yoga. 

Elegir alimentos adecuados no es una imposición, sino una herramienta que refina nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro corazón para estar más cerca de lo divino y tener un mejor pasar. 

A continuación se detalla la naturaleza de estos tres gunas.


Parashurāma: El Dios Guerrero y mentor de Kalki, el último Avatar


Nacido como brāhmaṇa (sacerdote) por linaje y formado como kṣatriya (guerrero) por designio divino, Parashurāma ocupa un lugar central dentro del Daśāvatāra, el sistema teológico que identifica a las diez principales encarnaciones (avatāras) del Señor Vishnu. Su figura, a la vez humana y trascendente, representa la intersección entre la autoridad ritual y la función guerrera, ambas concebidas como expresiones del orden cósmico.

Los textos sagrados describen que Parashurāma, enfrentado a la injusticia y a la progresiva degradación del estamento guerrero, emprendió una campaña destinada a restaurar el Dharma y purificar el mundo de aquellos reyes que habían caído en la corrupción, el abuso de poder y el olvido de la ley divina.

De este modo, las escrituras relatan asimismo que, investido con el hacha sagrada otorgada por el Señor Shiva, Parashurāma recorrió las antiguas tierras castigando la soberbia, reequilibrando las fuerzas del mundo y recordando a la humanidad que incluso quienes ostentan el poder están sujetos a la normativa ética y espiritual que rige el cosmos, siendo la manifestación de la justicia divina operando en el plano terrenal.

De acuerdo con la tradición, Parashurāma alcanzó la inmortalidad, condición conocida como "chiranjīvi", “aquel que perdura a través de las eras” o "sabio inmortal". Este estado no corresponde a la inmortalidad propia de las Deidades puramente celestiales, sino a una forma de existencia prolongada en la que, permaneciendo en la Tierra, trasciende el tiempo humano y actúa como testigo perpetuo de los ciclos cósmicos. 

En este marco doctrinal resulta pertinente mencionar el concepto sánscrito de "adhidaivika", que remite a un plano sutil o celestial, inaccesible en términos físicos, en donde residen las divinidades y múltiples seres de naturaleza celestial. Lugares emblemáticos como el Monte Kailāsa, morada del Señor Shiva, o Shambala, suelen ser interpretados como ejemplos de este ámbito trascendente.