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jueves, 9 de febrero de 2023

La Homosexualidad y el Hinduismo

El Hinduismo aboga por la fraternidad y la paz universal entre todos los seres vivos; todos somos hijos de Dios, y todos somos iguales, sin importar el cuerpo que habitemos ni la orientación sexual que exista dentro de cada persona. Bajo este criterio, el Hinduismo ofrece una perspectiva de total indulgencia y acogida  hacia la comunidad homosexual. En esta religión, la homosexualidad no es un pecado ni tampoco se condena como un acto inmoral o aborrecible, al contrario, se muestra tolerable; no discrimina, no persigue, no asesina, ni condena.

Lamentablemente, otras religiones del mundo, motivadas por el odio y la intolerancia; presentan una visión totalmente repudiable sobre la homosexualidad. Muchas religiones han llevado a cabo innumerables masacres y persecuciones en contra de las personas homosexuales, tanto en el pasado como en el presente. El cristianismo por ejemplo, asegura que los afeminados no entrarán en el reino de los cielos, y describe que la homosexualidad es un acto perverso y vergonzoso. Hasta hace un par de siglos era completamente normal que los homosexuales fuesen quemados en hogueras, castrados y torturados horriblemente por aquellos cristianos que supuestamente predicaban el amor al prójimo. Esta intolerancia tiene sus raíces en el antiguo testamento, en donde los judíos condenan la homosexualidad como una abominación inaceptable, abogando por la muerte de quienes la practiquen. Famoso es el relato de "Sodoma y Gomorra", en donde se dice que sus habitantes mantenían relaciones sexuales "anti-natura", y que por ello fueron exterminados (de allí proviene el término "sodomía"; que se refiere al sexo anal, principalmente entre hombres), así como otros relatos realmente indignantes que en la presente publicación veremos. Tampoco hace falta mencionar la postura islámica, en donde incluso la homosexualidad se castiga como un delito que conlleva la pena de muerte en pleno siglo XXI.

Judíos, cristianos y musulmanes han cometido horribles genocidios en contra de los homosexuales. El Hinduismo por su parte, enseña que la homosexualidad es algo completamente normal, y que todos los humanos merecen respeto, amor y dignidad.

En esta publicación veremos la postura del Hinduismo frente a la Homosexualidad.


La homosexualidad se define como la atracción romántica y sexual entre personas del mismo sexo, y aplica tanto a hombres como a mujeres. 

Las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, se han enfrentado a la proscripción legal durante cientos de años, inicialmente en virtud de las leyes religiosas del mundo abrahámico (judaísmo, cristianismo, islamismo), y que más tarde se expresaron en códigos legales seculares, en donde gobiernos, Estados y reinos comenzaron a criminalizar la homosexualidad, castigando a sus practicantes con horrorosas torturas (como la castración) y la ejecución por medio de la hoguera.

El sentimiento anti homosexual deriva de la enseñanzas bíblicas sobre el tema. Por lo tanto, no es de extrañar que la intolerancia fuese pulsante en los territorios en donde pululase el judaísmo, el cristianismo y el islam. 

Analicemos algunos pasajes:


“No te acostarás con un hombre como quien se acuesta con una mujer. Eso es una abominación" (Levítico 18:22)

 

"Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables" (Levítico 20:13)

 

"No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes entraran al reino de Dios" (1 Corintios 6:9-10)

 

[...] la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores [...] para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina" (1 Timoteo 1:8-10) 

 

“La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace tales cosas” (Deuteronomio 22:5)

 

"No entrará en la congregación de Jehová aquel que tenga el testículo dañado ni mutilado el miembro viril" (Deuteronomio 23:1)


"como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno" (Judas 7) 

 

"Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues sus mujeres cambiaron el uso natural por aquel que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío" (Romanos 1:26-28)

Por si esto fuese poco, existe un pasaje en donde un padre de familia prefiere que un grupo de hombres viole a su hija virgen y que "hagan lo que quieran con ella", antes de que tengan sexo con otro hombre:

"He aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos rodearon la casa, luego golpearon a la puerta y hablaron con el anciano, el dueño de la casa, diciendo: 'Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que podamos tener relaciones con él'. Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: 'No, hermanos míos, les ruego que no cometan este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagan esta maldad. He aquí mi hija virgen, y su concubina; yo las sacaré ahora; humíllenlas y hagan con ellas lo que quieran, y no le hagan a este hombre cosa tan infame [...]" (Jueces 19:16-30)


De igual modo tenemos los múltiples pasajes bíblicos en donde se recalca que la unión entre las personas debe ser exclusivamente entre un hombre y una mujer (por ejemplo, Génesis 1, Génesis 2, Mateo 19, Marcos 10, Efesios 5, etc.).

Todos estos pasajes bíblicos fueron la principal motivación religiosa en contra de los homosexuales.

Los códigos legales implementados por primera vez en Europa proliferaron durante el período de los emperadores cristianos, principalmente con Teodosio y Justiniano, quienes castigaban a los homosexuales con tortura, castración y hoguera. Estos códigos cristianos sentaron las bases de la legislación contra la homosexualidad en la Edad Media, en donde se produjeron innumerables masacres y genocidios.

Desde entonces, a lo largo de la historia de las religiones abrahámicas, la suerte del homosexual ha sido la persecución, el ostracismo, la ejecución por lapidación, el encarcelamiento, la tortura, la castración, la hoguera y el asesinato.

Sin embargo, antes de que las religiones abrahámicas impusieran un yugo de intolerancia y de odio, la homosexualidad era algo completamente común, de hecho, la actividad homosexual y la diversidad de género no representaban un pecado ni un crimen. 

Incluso, el término "homosexual" resulta ser problemático cuando se aplica a las culturas antiguas, ya que por ejemplo, ni los sumerios, ni asirios, ni chinos, ni griegos, ni romanos, ni indios, ni aztecas, ni otomanos, ni mayas, ni ninguna otra cultura poseían alguna palabra que cubriera el mismo rango semántico que el concepto moderno de "homosexualidad". Simplemente era practicada, y no conllevaba ninguna inmoralidad ni pecado.

Sin embargo, a medida que las potencias  europeas y árabes ampliaron su control e influencia sobre gran parte del mundo, se llevaron consigo sus sistemas legales y las leyes que criminalizaban a las personas LGBT, imponiéndolas bajo represión y muerte.

Por suerte, la homosexualidad se protege y se acepta en aquellos países que no pertenecen al sistema de religión abrahámica, como por ejemplo; los países hindúes. 

La discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género está prohibida en el hinduismo.

De hecho, la sociedad india reconoce la existencia de tres géneros:

1. Hombre heterosexual.

2. Mujer heterosexual.

3. Naturaleza mixta (napuṃsaka)

Napuṃsaka es una palabra que no tiene traducción directa, pero que es sinónimo de dualidad y neutralidad. Específicamente, hace referencia a un hombre que no siente atracción hacia una mujer, a una mujer que no siente atracción hacia un hombre, o a alguien que simplemente no pertenece ni al género masculino ni femenino. También se le suele llamar “tritīya prakṛti” o "tercera naturaleza".

La cosmovisión hindú presenta en general una estructura tripartita o trinitaria: señalando un ciclo infinito de creación, existencia temporal y destrucción, así como pasado, presente y futuro; acción, inercia y equilibrio; nacimiento, muerte y reencarnación; y un triangulo sexual que involucra fuerzas masculinas, femeninas y neutrales.

La tercera naturaleza incluye una amplia gama de personas con fuerza mixta, como hombres afeminados, mujeres masculinas, personas transgénero, intersexuales, andróginos, bisexuales etc. Tales personas no son consideradas completamente masculinas ni completamente femeninas, siendo una combinación de ambos. Por ello,  también se les suele denominar con la palabra "ubhaya", que significa literalmente "ambas cosas", o "duales". Otros términos asociados con la orientación de la tercera naturaleza, son "ṣaṇḍhas", es decir, aquellos hombres que no tienen deseo sexual ni afectivo hacia una mujer, los "anyapati", aquellos hombres que no gustan tener sexo con mujeres, los "napuṃsa";  aquellos hombres que no se comportan como hombres; las "svairini", que son mujeres lesbianas que rechazan a los hombres, las "hijras", que son travestis, los "aravani", transexuales, e incluso los "nisarga", hermafroditos.

No se espera que las personas de la tercera naturaleza se comporten como hombres o mujeres cisgénero; ellos pueden vivir la plenitud de su sexualidad y orientación. 

Incluso, la participación de estas personas en ceremonias religiosas se permite libremente, llegando a considerarse auspiciosa en algunos casos, en especial cuando se necesitan bailarinas travestidas (como en el festival de Koovagam) y devotas de ciertos Dioses/Diosas del templo, como es el caso Bahuchara Mata, Iraván, Radha y Yellamma. Esto se debe a una antigua costumbre del movimiento Vaishnava-Sahajiya, quienes declararon que el Señor Krishna era el único varón y esposo real, y que por lo tanto, todos aquellos que fuesen sus devotos deberían tomar el papel de su esposa (en el cristianismo ocurre algo similar, cuando en Efesios se declara que Jesús toma a la iglesia como esposa). Por esto, los devotos masculinos del movimiento Vaishnava-Sahajiya se identificaron especialmente con la Diosa Radha, la consorte de Krishna, y se vestían y vivían como mujeres para perfeccionar su amor por Krishna. Hay otras Deidades que de igual modo son veneradas como aspectos andróginos de Dios.

Otro punto muy importante que debemos de considerar para entender la tolerancia y la aceptación de la tercera naturaleza, es el caso de "Ardhanārī", un Dios andrógino cuyo nombre significa "El Señor mitad Mujer".

El Hinduismo establece que todo el cosmos funciona y se configura por medio de dos principios Divinos, el "Shiva - Shakti". Shakti es aquella fuerza motriz que nutre y sostiene el cosmos a través de una energía femenina que es dinámica y activa, mientras que Shiva es el principio masculino que se materializa y expresa para poder crear, destruir y regenerar. En el hinduismo, todo el universo se percibe como creado, penetrado y sostenido por estas dos fuerzas fundamentales que se encuentran permanentemente en una unión perfecta e indestructible, en donde los Dioses Shiva y Shakti funcionan como si fuesen uno. En consiguiente, el Dios es Ardhanārī se venera como la unión cósmica suprema y trascendental entre los principios emanados por Shiva (energía masculina) y Shakti (energía femenina). Por ello que su nombre signifique El Señor mitad mujer.

Si el universo mismo se manifiesta y configura por medio de estas dos fuerzas primigenias y opuestas que se unen para formar una; ¿cómo no habría de mostrar respeto para aquellas personas que no pertenecen ni a la primera ni a la segunda categoría? El Hinduismo es probablemente la única religión del mundo en donde se venere a Dios con forma andrógina; mitad hombre, mitad mujer, y esto simultáneamente ha ayudado a que las comunidades homosexuales se sientan integradas y respetadas. 


En el Mahābhārata capítulo Mokshadharma Parva verso 285, se encuentra otra referencia al respecto. Cuando los devotos están alabando y resaltando las cualidades de Shiva, se lee:


"Tú resplandeces en gloria, y eres el Señor de todos los resplandecientes. Tú proteges del veneno y de la muerte, y bebes leche y soma. Tú eres el primero de los protectores de los que han caído del cielo, y proteges al que es el primero de los Dioses. El oro es tu semilla vital. Eres macho, eres hembra, eres neutroEres un niño, eres un joven, eres un anciano".


Las antiguas escrituras hindúes describen la condición homosexual como biológica. Por otro lado, los maestros hindúes y los legisladores sociales reconocieron el hecho de que las personas nacen con diferentes inclinaciones, tendencias y gustos de acuerdo a las condiciones rigentes de su karma, que es el condicionamiento resultante de las acciones realizadas en vidas anteriores. Por lo tanto, la orientación sexual no es una cuestión de elección, sino que los resultados de ajustes kármicos. El Karma estructura y determina las circunstancias en donde nacemos  (familia, genes, país, clase social, sexo, etc.). El Karma acomoda las piezas de nuestra existencia para que vivamos; nada es coincidencia. Por ello, el Hinduismo establece que los hombres que se comportan como mujeres, o las mujeres que se comportan como hombres, tienen su origen en el vientre materno. Esto quiere decir que las personas nacen como homosexuales; no se puede evitar. 

En el Śrīmad-bhāgavatam [4.29.29] se lee:

 

"Cubierta por la modalidad de la ignorancia en la naturaleza material, la entidad viviente a veces nace como varón, a veces como mujer, a veces dual, a veces ser humano, a veces semidiós, a veces pájaro, mamífero, etc. De ese modo, sigue vagando por el mundo material. Bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza, sus actividades la llevan a aceptar diversos cuerpos".


Esta tercera naturaleza, al igual que la heterosexualidad, constituye uno de los ciclos a través del cual una persona renace de acuerdo con su propio Karma. Por lo tanto, a través de los ciclos de muerte y renacimiento, entre tantos cuerpos y especies diferentes; un alma puede encarnar como hombre (primer género), mujer (segundo género) o ambas (tercer genero); y son todas completamente normales. 

En el Kama-sutra se entregan otros detalles sobre la tolerancia y la aceptación de la homosexualidad dentro del Hinduismo, dejando plasmado que dicha orientación formaba parte integral de la vida sexual de muchos indios.

Este libro sagrado fue compuesto por el sabio Vatsiaiana, y data del siglo III, abarcando un gran compendio de filosofía y espiritualidad enfocada en la naturaleza del amor, la realización emocional, el Dharma (buena conducta) y el provecho de la energía sexual.

El Kama-sutra describe un gran compendio de prácticas homosexuales, como posturas y  actividades que incluyen el sexo oral y la penetración entre personas del mismo sexo, así como el homoerotismo. De igual modo, habla sobre el intercambio de los roles femeninos y masculinos; en donde la mujer se muestra dominante, pudiendo incluso llegar a utilizar accesorios para penetrar al hombre, ya sea con la intención de "satisfacer la curiosidad de su amante o de su propio deseo de novedad", como para renovar su virilidad. También entrega mucha información sobre las prácticas de las svairini o lesbianas, de los homosexuales, travestis y practicantes en general del homoerotismo. 

En el "Jayamangala" de Yaśodhara Jayamaṅgalā, un importante comentario del siglo XII sobre el Kama-Sutra, indica que incluso hay homosexuales que se casan: "Los ciudadanos con este tipo de inclinación sexual, que renuncian a las mujeres y pueden prescindir de ellas voluntariamente porque se aman, se casan juntos, unidos por una profunda y confiada amistad".

Por otro lado, el Hinduismo describe que la procreación es uno de los aspectos fundamentales a los que puede acceder un ser humano. De hecho, predica la idea de que una persona tiene, a grandes rasgos, dos vías para conducir su vida; el matrimonio o el celibato. El matrimonio se define como una asociación entre dos personas para ayudarse mutuamente en el progreso espiritual de la presente vida, y no simplemente como una licencia para la gratificación sexual. Y uno de los deberes importantes dentro del matrimonio, es producir hijos virtuosos y espiritualmente iluminados. Traer al mundo niños espiritualmente conscientes es beneficioso tanto para los padres como para la sociedad en general. La concepción de niños es una ciencia y no el mero subproducto de la cópula recreativa al azar por parte de los padres, por ello, algunas veces las escrituras sugieren que se evite la procreación de un niño homosexual, pero no se condena al niño como anti-natura ni enjuicia su orientación. Muy por el contrario, esto se debe al hecho de aspectos ligados a cuestiones económicas y legales. Resulta que en la Antigua India, la herencia de los padres solo recaía en hijos que tuviesen descendencia, por lo tanto, quedaban excluidos aquellos que no tuvieran hijos, sean homosexuales, infértiles o simplemente solteros. La necesidad razonable de unidades familiares en la India antigua era retener la propiedad dentro de la familia y transmitirla a los descendientes. Al no tener hijos, los bienes de un padre cuyo hijo sea homosexual, soltero o estéril, pasaría a otra familia o sería adquirida por el gobierno, por lo que usualmente se le heredaba a otro familiar con hijos.

Esto de igual modo deja constancia de que el hinduismo no prohíbe ni condena la homosexualidad, y que en este caso únicamente quedaban fuera del testamento de sus padres por no tener hijos, al igual que cualquier soltero o estéril heterosexual. Y esto se confirma por el hecho de que en la basta literatura sagrada del hinduismo; no se describe que exista ningún tipo de naraka (infierno) destinado a castigar a las personas homosexuales. Importantes libros sagrados como el Garuda Purana y el Śrīmad-Bhāgavatam ofrecen explícitas descripciones sobre los mundos infernales, así como los diversos pecados que nos conducen a ellos, sin embargo, no se menciona en ningún momento a las personas homosexuales, puesto que no se considera un pecado ni algo que infrinja las normas de Dios. En cuanto a temas sexuales, estos libros sí condenan por ejemplo la adicción al sexo y la zoofilia, pero no habla sobre la homosexualidad.


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